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miércoles, 25 de mayo de 2016

Los peligros de no tener varios dominios para un mismo blog: Jorge M. Colome

Mantener un blog o web durante años, redactando y publicando en él varios artículos cada semana, es un duro esfuerzo como bien saben los blogueros en esa situación. Y sin contar el tiempo que se dedique a promocionarlo.

Esos esfuerzos, con el paso de los años, hacen que aumente el número de lectores del blog, que periódicos y otros medios lo adopten como referencia informativa en la temática que trate, y en definitiva que el trabajo de todos esos años se traduzca en prestigio para él. Pero un blog o web depende de un nombre de dominio, que el público asocia con el propio blog. Y eso lo hace vulnerable no sólo a la ciberocupación (cybersquatting) o al phishing, sino también a otras formas de imitación malintencionada.

Muchos blogueros se conforman con la dirección de su blog en los dominios de plataformas como Blogger o WordPress. Otros registran como dominio .com el nombre de su blog, pero muy pocos lo registran además con la extensión de dominio de su país, por ejemplo .es si se trata de España, ni tampoco suelen registrar el dominio con todas las demás extensiones de uso destacado, como son .net, .org, y .info. Lo habitual es registrar un solo dominio para el blog. Y ello entraña un gran peligro, sobre todo si el nombre es inusual en vez de ser una palabra de uso común en el idioma del bloguero.

Pongamos por caso que un bloguero español registra un dominio .com con un nombre determinado, que no es ninguna palabra común descriptiva de los temas tratados por el blog sino un vocablo que como tal no existe en su idioma y al que en este artículo vamos a referirnos como "Nombredeldominio".

Con el paso de los años, su blog Nombredeldominio.com, dedicado a la divulgación de una temática específica, gana reputación entre el público interesado en dicha temática.

La jugada... Un día, un compatriota suyo, con el que jamás ha tenido relación alguna o conoce sólo de haber conversado brevemente con él en algún encuentro de blogueros o haber intercambiado algún mensaje, registra el dominio Nombredeldominio.es y monta allí un blog de precisamente la misma temática que Nombredeldominio.com. Además, muy a menudo presenta públicamente su blog como Nombredeldominio, a secas. En consonancia con esto último, evita en su blog cualquier referencia al blog veterano. Por supuesto no advierte en su blog que éste no está relacionado en modo alguno con el blog veterano pese a tener su mismo nombre.

Lógicamente, la confusión que se genera en el público entre ambos blogs es inevitable, sobre todo en el público del país, España en el caso del ejemplo. Para mucha gente, no hay diferencia entre dos nombres inusuales de dominio, creados ambos en el mismo país, y dedicados ambos al mismo tema y en el mismo idioma, cuya única diferencia sea que uno tiene la extensión .com y el otro .es. Los periódicos, revistas y casi cualquier organización de cierto peso, suelen tener registrado su dominio con la extensión .com y con el resto de las principales, incluyendo la de su propio país. Es fácil para mucha gente creer que el blog Nombredeldominio.com y el blog Nombredeldominio.es son el mismo, o simplemente que el nuevo blog ha sido creado por el autor o autores del primero, o por nuevos colaboradores, a modo de complemento de éste.

La situación de confusión generada ante la creación del nuevo blog perjudica obviamente al autor del blog veterano, que ve como gente que se entera de su blog por las muchas y valiosas referencias al mismo presentes dentro y fuera de internet, acaba yendo a visitar al nuevo en vez de al suyo.

Consulta el artículo completo y la ficha técnica del texto en: https://mundoytecnologia.wordpress.com/ o el enlace directo: http://bit.ly/1TNCQbF

domingo, 15 de mayo de 2016

¿Frutas o verduras? La diferencia, una flor y una semilla.

Reflexionar el porqué para el idioma español “Fruta” tiene como significado “Fruto comestible” es complejo. Es algo que se encuentra vinculado con la valorada y exquisita especialidad de la gastronomía*, aunque lo cierto, es que una mala interpretación de la palabra "Fruta" (No todas son de sabor dulce) se ha convertido en una barrera para una correcta descripción científica. ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado a interrogantes como: ¿El jitomate es una fruta o una verdura? O… ¿Es la caña una fruta? Tal vez no muchas, pero la mayoría de las veces podríamos fácilmente contestar de manera equivocada.

El mismo diccionario Larousse nos aclara gráficamente que los chícharos y los ejotes en vaina son frutas… En todo caso frutos, si nos apegamos estrictamente a la ciencia, pues proceden del óvulo fecundado de una flor. Por ende, y tomando en cuenta el modo de reproducción sexual de las plantas, el jitomate, el tomate y el chile son frutos (frutas para la gastronomía) y no verduras y la caña no tiene comparación con nada semejante debido a que su parte “comestible” no es más que el tallo de una gramínea tropical.

Podemos precisar que a pesar de que “Fruta” es una palabra correcta si utilizáramos “Fruto” que también está en el diccionario no existirían preguntas cuyas respuestas para la mayoría serían muy confusas. De hecho “Fruto” es la acepción de “Fruta”. ¿Por qué no mejor decir “Fruto” en vez de “Fruta”? Tendríamos un idioma muy científico, pero tal vez más preciso.

Todos los frutos tienen semilla y provienen de una flor; esa es la clave, aunque existen quienes cuestionan algunas variedades de uvas y limones que no tienen semillas. No falta quien se atreve a decir que las fresas no tienen cuando en realidad están sobre su superficie. A esas personas debe aclararse que el ser humano se ha dado a la tarea de hacer posible la reproducción de frutos evadiendo la vía sexual de las plantas.

Existen uvas y limones transgénicos cuyas semillas se han eliminado a voluntad. Aunque tales variantes también se consiguen por métodos asexuales más convencionales como los esquejes de material vegetativo o los injertos, es decir, cruza de especies diferentes.

Una de las características de los frutos que nos suelen hacer dudar sobre si son o no lo que en realidad son, es su sabor. La dulzura no es clave para saber si algo es fruto o verdura. La clave para saberlo es si tiene o no semillas en su forma natural y sin intervención de la mano humana; y, todo ello, porque en definición científica el fruto consiste en la semilla de su planta productora más un envoltorio protector de grosor y anatomía variables así como de textura carnosa o jugosa o más o menos seca como la de las nueces.


Los frutos son elementos auxiliares importantes para la reproducción de las plantas pues con su ayuda es posible la dispersión de las semillas. En su mayoría tienen una parte comestible para atraer a los animales entre los que se incluye el ser humano, y sus semillas son resistentes al extremo de pasar intactas al final del sistema digestivo, lo cual garantiza su dispersión.

Existen tres tipos de frutos. Los dehiscentes que se abren por sí solos para soltar las semillas. Ejemplos de ellos son los ejotes y los chícharos. En esta categoría la gran mayoría no son comestibles. Los indehiscentes que necesitan de la intervención humana o animal para liberar la semilla, entre los que se encuentran la mayoría (naranja, limón, pepino, manzana, etcétera) excepto los denominados falsos frutos o infrutescencias producto de la intervención de varios elementos de la flor, además del ovario, y que siempre son el resultado de flores agrupadas en una inflorescencia como la zarzamora, higo, fresa o mora.

Es importante cobrar consciencia de que cuando comemos un fruto somos partícipes del ciclo reproductivo de una planta. ¡Que razón tenía Baloo, personaje de El Libro de la Selva!, cuando se refería al plátano como el fruto del banano y que error el ver la caña en las pinturas de fruteros de prestigiados artistas.

¿Y las verduras? Las verduras son hortalizas cuya parte comestible son los órganos de la planta, como los tallos, las hojas, raíces etc. Eso incluye las cañas que son el tallo de una planta. Las papas y las zanahorias por tanto son verduras y el chayote y los aguacates, frutos. *En el sentido gastronómico "Fruta" y "Fruto" no son lo mismo. "Fruta" se refiere a los frutos comestibles y "Fruto" a los no comestibles. Texto: última revisión 15 de mayo de 2016.
 
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